Las cámaras de fototrampeo utilizan infrarrojos para registrar escenas nocturnas sin el fogonazo blanco de una cámara convencional. Las dos opciones más frecuentes son low-glow y no-glow.
Low-glow: más luz con un resplandor leve
Los LED cercanos a 850 nm pueden verse como un punto rojo tenue cuando se mira directamente a la cámara. A cambio, suelen ofrecer más alcance y una imagen nocturna con mejor exposición, algo útil en claros amplios o cuando se necesita reconocer marcas del animal.
No-glow: máxima discreción
Los LED de 940 nm son prácticamente invisibles para una persona. Resultan apropiados en zonas sensibles, ubicaciones con riesgo de que la cámara llame la atención o proyectos donde se quiere minimizar cualquier estímulo visible.
El tipo de flash no lo explica todo
La nitidez también depende del sensor, la óptica, la potencia del flash y la velocidad de obturación. Una cámara puede iluminar muy lejos y aun así producir animales movidos si usa una exposición larga. Por eso conviene revisar ejemplos nocturnos y los modos de exposición disponibles.
Una regla práctica
Para máxima discreción, elige no-glow. Para priorizar alcance y detalle nocturno, valora low-glow. En ambos casos, coloca la cámara a una distancia razonable y evita superficies cercanas que reflejen el infrarrojo y dejen el fondo oscuro.